Ceremonias de Boda Civil

La ceremonia civil en un juzgado puede resultar fría y anónima. Incluso la lectura de los textos formales no suele durar más de quince minutos. Hay jueces u oficiantes que se lo toman en serio y pronuncian discursos llenos de significado, pero muchas otras veces el acto es un mero trámite administrativo que desluce un poco el vestido de novia, pensado para ser protagonista durante más tiempo. Las ceremonias oficiadas en el juzgado o el ayuntamiento son cortas, y pocas veces permiten añadir toques personales, como por ejemplo, algunas canciones de boda.

Por este motivo, en los últimos años las bodas civiles se celebran cada vez más en nuestro establecimiento. No tienen valor legal, ya que la documentación oficial, hay que firmarla ante el juez, pero tienen un gran peso sentimental para los novios, que de esta forma pueden poner en práctica, entre otras cosas, sus ideas divertidas para bodas.

En una boda civil personalizada tenéis la ventaja de poder añadir los elementos que más os gusten e ilusionen: canciones de boda, discursos, rituales… Os proponemos un guion básico sobre los pasos que hay que dar para organizar una ceremonia civil más original, aunque podéis cambiar el orden o añadir vuestras propias ideas.

Boda Civil en nuestro jardín

Discurso de introducción del oficiante

El oficiante puede ser maestro de ceremonias profesional, especialmente dedicada a ello que se podrá de acuerdo con vosotros y con vuestros familiares en como se desarrollará la ceremonia. Pero también puede ser una persona de vuestra confianza, un amigo o familiar con habilidad para hablar en público. Pedidle que sea breve, que personalice el mensaje y, a ser posible, que no lo lea. Puede llevar un guion para no perderse en el discurso. También es importante que recuerde con sus palabras a los padres de los novios. Lo ideal es que sea alguien que os conozca bien y que pueda explicar alguna anécdota de vuestra historia de amor.

 

Primeras palabras de los invitados

Los invitados que elijáis también pueden decir unas palabras. Puede ser un familiar, un amigo o, quizá, alguien que sea importante para vosotros, como vuestro jefe. Pedidles que hablen de forma breve, explicando, por ejemplo, alguna anécdota divertida y personal. Sus palabras podrían acabar así:

“Este acto que hoy nos reúne a todos es, sin duda, el más importante de vuestra relación, un paso más en vuestra condición de pareja. En nombre de todos los amigos/familiares que represento os deseo, de corazón, todo lo mejor”. En vuestras invitaciones de boda vintage podéis indicar los nombres de las personas que os dedicarán unas palabras.